Previo a su participación en la charla literaria con los Clubes de lectura de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el ilustrador, escritor y músico Juan Gedovius habló sobre sus inicios fortuitos en la ilustración, su visión de la creatividad como un ejercicio cotidiano y la importancia de escuchar a la infancia. Entre reflexiones y humor, dejó un mensaje inspirador para los estudiantes juarenses: no esperen a que alguien les autorice a crear.
En la mente creativa y revoloteante de Juan Gedovius
En el marco de la Fiesta de los Libros 2025 de la UACJ, este sábado tuvimos la oportunidad de conversar con uno de los invitados más singulares del programa: Juan Gedovius, artista multidisciplinario que ha ilustrado más de 100 libros y ha pisado escenarios junto a músicos como Lila Downs, Eugenia León y Caifanes.
Poco antes de su participación en la Charla literaria con Clubes de lectura UACJ, en la Librería Universitaria del Centro Cultural de las Fronteras, Gedovius nos recibió con su estilo irreverente y juguetón, ese mismo que lo ha convertido en uno de los ilustradores más queridos de la literatura infantil en México.
“Soy un hacedor profesional de dibujilibridos cuentiformes”, dice al describirse con humor, que, traducido a su idioma, es un show que incluye lectura y baile, protagonizado por personajes que él mismo inventó y dibujó.
Y aunque hoy es reconocido por su trazo característico, su entrada al mundo del libro fue accidental.
“Yo tengo formación de músico. Caí en esto por azares del destino, porque en realidad tampoco hay una carrera como tal para lo que hago. Estaba en el momento justo, con la gente adecuada”.
A los 17 años, mientras colaboraba haciendo museografía para el Fondo de Cultura Económica, le ofrecieron ilustrar un libro infantil. No sabía bien de qué se trataba, pero se aventó. El primer intento no lo convenció, así que lo repitió. Y gustó. Luego vino otro libro, y otro. Sin quererlo, su vida comenzó a girar alrededor de la ilustración.
“No me sentía ilustrador. Lo hacía mientras tocaba música, hacía diseño gráfico, librerías, ferias, museografía. Pero poco a poco eso fue ocupando más espacio, hasta que un día me di cuenta de que ya solo hacía libros”.
Hoy, con más de 100 publicaciones en su haber, Gedovius mira hacia atrás con sorpresa. No lo planeó. No lo buscó. Pero el arte lo encontró.
Aunque ha hecho de los libros su profesión principal, la música sigue siendo su gran amor. Durante años, compartió escenario con figuras como Héctor Infanzón y Cecilia Toussaint.
“Me llena mucho más la música. Me encanta. Pero la pandemia nos dio en la torre, sobre todo a los que hacíamos espectáculos. Mientras otros terminaban el catálogo de Netflix, yo hice diez libros. Fue mi forma de sobrevivir creativamente”.
Hoy, poco a poco, retoma el camino musical. Pero sabe que sus historias ilustradas han tocado una fibra especial en niñas, niños y lectores de todas las edades.
Cuando se le pregunta si ha tenido que sacrificar algo para dedicarse al arte, responde que no lo ve como un sacrificio.
“Lo hago por gusto. Me encanta. No lo hago por dinero. Nunca esperé que alguien me apoyara. Ni familia, ni gobierno. Esto ha sido puro impulso”.
Y aunque muchos le advertían que “el arte era una condena de hambre”, hoy puede decir que gracias a su trabajo ha recorrido el mundo y ha sido premiado en distintos países.
“Jamás imaginé que me invitarían a hablar, a dar entrevistas, a estar en un hospital oncológico o en una comunidad de migrantes compartiendo lo que hago. Eso nadie te lo dice, pero pasa. Y eso vale todo”.
¿De dónde nace la creatividad?
Dragones, mundos fantásticos, criaturas extrañas. Gedovius dice que su mente está llena de imágenes, pero no hay magia sin trabajo.
“La creatividad es un músculo que hay que ejercitar. No siempre llega sola. A veces hay que forzarla, porque hay fechas de entrega. Y entre libro y libro, uno sigue aprendiendo”.
Su inspiración está en todas partes: una conversación, una ventisca de arena, una comida, un insecto en la carretera. “Todo puede ser fuente de arte, sólo hay que ver cómo lo haces tuyo”, asegura.
Gedovius en Juárez
En su visita a la frontera, como parte de las actividades de la Fiesta de los Libros en su edición 2025, quedó encantado con los estudiantes de la UACJ.
“Los veo con muchas ganas, atentos, con muchas preguntas. Eso se agradece mucho. Porque uno a veces llega a lugares donde no hay ni una sola pregunta. Y eso sí desanima”.
Y cuando se le pregunta qué lo motivaría a crear si viviera en Ciudad Juárez, responde sin dudar:
“Lo mismo que en cualquier parte del mundo. La gente, el frío, el calor, el paisaje. Todo inspira, si lo sabes mirar”.
Sobre la lectura, Gedovius ofrece una reflexión que rompe con los lugares comunes.

“Leer sólo por leer no sirve para nada. Hay que leer con propósito. Leer puede ser un viaje, un goce, un modo de ver otros mundos. Pero también puedes leer porquerías. Leer no es bueno per se, es bueno dependiendo de lo que leas”.
Antes de terminar, deja un mensaje para las y los jóvenes de Ciudad Juárez:
“Que no esperen a que alguien les diga que ya pueden. A veces estamos esperando terminar la carrera, que alguien nos autorice a crear. Y no. Si vas a brillar, es por lo que traes dentro. No por lo que te digan los demás”.
¿Y cómo se describe Gedovius a sí mismo?
“Como un gozador de la vida. Un hacedor de dibujilibridos cuentiformes. Y al mismo tiempo, un neófito de todo lo que me falta por conocer”.
Y sí, actualmente es padre. Y cree que la niñez no necesita ser guiada, sino escuchada. Esa convicción se percibe en cada uno de sus libros, donde la imaginación y el respeto por la infancia se abrazan como lo hacen los grandes amigos: sin juicio, con asombro, y con alegría.
Programa completo de la Fiesta de los Libros UACJ-2025: