El Teatro Experimental Octavio Trías del Centro Cultural Paso del Norte (CCPN), no solo albergó un concierto el pasado sábado 9 de mayo; fue el escenario de una culminación. Tras un proceso que inició en febrero de este año, con una rigurosa convocatoria, Óscar Emiliano Ramos Mena, estudiante de segundo semestre de la Licenciatura en Música de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), se plantó frente al atril no solo como un integrante más de la fila de violines, sino como el solista ganador que pondría a prueba su temple ante el público juarense.
Un programa de contrastes y maestría
La velada comenzó con el brío de la Obertura de Poeta y campesino de Von Suppé, una pieza que sirvió para calentar la acústica del recinto y demostrar la cohesión de la orquesta bajo la dirección del maestro Lizandro Valentín García Alvarado. Sin embargo, el silencio se hizo más denso cuando Ramos tomó el centro para abordar el Concierto para violín n.º 3 en sol mayor, K. 216 de W.A. Mozart.
Desde el primer Allegro, el joven violinista —formado inicialmente en las Orquestas Esperanza Azteca y hoy bajo la tutela del doctor Orlando Murillo Contreras— demostró por qué su video destacó entre las propuestas enviadas en febrero. No fue solo técnica; fue la madurez para dialogar con la orquesta en el Adagio y la agilidad en el Rondó final lo que confirmó que el premio de la OSUACJ estaba en las manos correctas
La música como resistencia y formación
Detrás de la ejecución perfecta de la Sinfonía n.º 3 de Schubert que cerró el programa, subyace una realidad que el maestro García Alvarado no pasó por alto: el esfuerzo invisible.
Para la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJUACJ) de la UACJ, este evento marcó el hito de haber acompañado a 25 solistas distintos a lo largo de su historia, retomando con fuerza una tradición que la pandemia intentó silenciar.
«Estos jóvenes aportan a la comunidad desde la trinchera de la música, a veces incluso viniendo desde el Valle de Juárez, costeando sus propios instrumentos y traslados por puro amor al arte», señaló el director artístico.
El primer paso de un largo camino
Para Emiliano Ramos, este concierto no fue la meta, sino el punto de partida. Aunque sus planes inmediatos se centran en la disciplina académica dentro de la UACJ, su paso por escenarios nacionales como la Orquesta Sinfónica Infantil (OSIM) y la Sinfónica Azteca sugieren que el foco de atención que recibió esa noche es solo el preludio de una carrera internacional.




