“Qué emoción tan grande que después de 63 años siga en escenarios, con la gente, las personas, el adorado público; que sigan hablando y acordándose de películas, obras de teatro, telenovelas, fotonovelas, radionovelas… Ahora ya todo es nuevo, ya son redes, entonces ya estoy con los chavos también, que escrolean, se dan cuenta de cosas y me encanta platicar con ellos. De verdad, gracias; para mí es un honor estar en Juárez”.
Con estas palabras, Ana Martín expresó su emoción por mantenerse cerca de distintas generaciones de espectadores durante el conversatorio Cine mexicano y sus creadores, realizado este viernes 30 de octubre en el Teatro Gracia Pasquel del Centro Cultural Universitario, como parte del Festival Cultural de Otoño (FESCOT) 2026 de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Entre recuerdos, anécdotas y preguntas del público, la primera actriz recorrió algunos de los momentos que han marcado su trayectoria en el cine, el teatro y la televisión.
Su conversación también abrió una ventana a la época en que comenzó a relacionarse con el medio artístico, un entorno que conoció desde pequeña por influencia de su padre, el actor y comediante Jesús Martínez, “Palillo”.
“Mis padrinos de confirmación fueron Toña la Negra, Agustín Lara y Pedro Infante. Entonces, me tocó ver a todos los grandes, a Cantinflas, a Tin Tan. Nací en el semillero artístico por el lado de mi padre. Y, pues, me quedé ahí. Les aprendí tanto, amaban a los grandes públicos. Mi padre me dijo un día: ‘Mira, si te vas a dedicar a esto, no se te olvide que el público es el que te llena el alma’”.
Aquella enseñanza permaneció como una referencia en su vida profesional. En esta charla, expresó los recuerdos que le evoca hablar de esa época.
“Extraño mucho a mis compañeros, actores, actrices, técnicos, periodistas que ya no están; una generación en la que ya nosotros estamos al límite”.
La memoria de aquellos años estuvo acompañada por una comparación entre los ritmos de producción de entonces y los de la actualidad
“Había veces que en un año hacía ocho películas y las películas duraban en las carteleras un año, año y medio, y obras de teatro duraban hasta dos años”.
La charla también recuperó los espacios de convivencia que reunían a representantes de distintas disciplinas artísticas.
“Nos juntábamos en un café que se llama El Perro Andaluz; Pedro Armendáriz, Ofelia Medina, Helena Rojo, Isela Vega, Enrique Rocha, Juan Ferrara, escritores, pintores… ese era un lugar donde nos juntábamos y en aquella época se hacía la palomilla”.
Ana Martín abrió el corazón al público juarense, no solo con las experiencias de una carrera que aborda distintas etapas del entretenimiento mexicano, sino también con la memoria de quienes construyeron esa historia a su lado.





