Este 20 de febrero, los pasillos del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) no solo albergaron actividades académicas, sino que se convirtieron en el escenario de un cambio de paradigma para 48 niñas y niños de la Escuela Primaria Federal Cuauhtémoc.
En una jornada marcada por la mentoría uno a uno, estudiantes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) ejercieron como guías de vida en un recorrido diseñado para expandir las aspiraciones de quienes hoy enfrentan entornos adversos.
Más que una visita: Un espejo de posibilidades
El programa Peraj Adopta un Amig@ no se limitó a la recreación. La estrategia consistió en utilizar la infraestructura universitaria como un catalizador de autoestima.
Al recorrer recintos, como la Unidad de Exhibición Biológica (UEB) y la Unidad de Producción de Plantas y edificios donde se imparten los programas más simbólicos de este instituto, los menores no solo observaron especímenes y procesos botánicos; se observaron así mismos dentro de una realidad que, hasta hace poco, les resultaba ajena: La educación superior.
«La UACJ tiene más de 18 años haciendo este programa, porque es para evitar la deserción escolar en niñas y niños de sexto grado de primaria. Cada niña y niño tiene un mentor que los acompaña durante todo el ciclo escolar (2025-2026). Entonces una de las cosas que nos marcan, a través de Peraj, es que conozca la Universidad para que sepan que hay diferentes carreras que ofrece esta casa de estudios y cuando sean grandes puedan ingresar a ella”, comentó Hilda Estefanía Gómez Hernández, coordinadora de Peraj, mediante la Dirección General de Vinculación e Intercambio y Responsabilidad Social.
Impacto en conductas
Durante la mañana, los mentores trabajaron bajo tres ejes fundamentales que mostraron resultados inmediatos en la dinámica de grupo:
Habilidades sociales: Fomento de la comunicación asertiva entre el mentor y el «amigo».
Hábitos de estudio: Relación directa entre la curiosidad científica y el desempeño escolar.
Reforzamiento de autoestima: Validación del menor como un individuo capaz de comprender y participar en entornos académicos complejos.
“¡Es muy woow! Me gusta todo esto; a mí me gustaría disecar animales”, fue la reacción de Gaspar, de la Escuela Primaria Federal Cuauhtémoc, al ingresar a la UEB, donde se sitúa el oso polar que hace 70 años fue cazado, disecado y donado a esta institución formativa por un importante empresario juarense.
Un modelo de corresponsabilidad
La iniciativa mexicana de Peraj en la UACJ demuestra que la formación de un universitario no está completa sin el sentido de retribución social. Los 48 alumnos de la Escuela Primaria Federal Cuauhtémoc regresaron a sus hogares no solo con conocimientos sobre biodiversidad, sino con un modelo positivo a seguir: Un joven universitario que, por unas horas, les mostró que el código postal no determina el destino educativo.
“Es muy lindo no solo por la convivencia y acercamiento que hay, y las actividades que hacemos, sino, también, porque a uno lo hace sentirse feliz consigo mismo. Pues al ayudar, inspirando a los niños a seguir con sus estudios para que no dejen la primaria y sigan con la secundaria, y lleguen hasta la universidad”, reflexionó Eduardo González Canseco, quien cursa el segundo semestre de la Ingeniería Industrial y de Sistemas en el Instituto de Ingeniería y Tecnología (IIT).




