Entre el sonido de los guantes contra el costal, el movimiento constante de los pies y las indicaciones del entrenador, estudiantes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez encuentran una forma distinta de cerrar su jornada: practicando boxeo.
El entrenamiento se lleva a cabo en el sótano del Complejo Deportivo, en el mismo edificio donde se encuentra el Centro Acuático Universitario. Ahí, lejos de las aulas y por debajo del ir y venir cotidiano de la Universidad, los jóvenes trabajan su condición física, coordinación y resistencia mientras liberan la tensión acumulada durante el día.
Al frente del grupo se encuentra Gustavo Enríquez Reyes, mejor conocido como el “Parka”, entrenador de boxeo que desde 2016 forma parte de la comunidad universitaria. Actualmente recibe alrededor de 50 alumnos cada semana, la mayoría interesados en ejercitarse y aprender los fundamentos de esta disciplina.
“El entrenamiento es principalmente recreativo. Casi todos vienen para ponerse en condición, aprender y desestresarse; son pocos los que realizan sparring o buscan competir”, explicó.
Aunque el boxeo suele relacionarse inmediatamente con los combates, subir al cuadrilátero no es una obligación. Los estudiantes pueden practicarlo únicamente como actividad física, mediante rutinas que incluyen calentamiento, desplazamientos, golpes al costal y ejercicios cardiovasculares.
“Además de ser un excelente ejercicio cardiovascular, ayuda mucho a liberar el estrés. Venir, moverse y golpear el costal les permite sacar toda esa tensión de una manera positiva”, señaló el “Parka”.
El entrenador ha observado una participación destacada de las universitarias, quienes se integran cada vez con mayor entusiasmo a una disciplina que durante mucho tiempo fue considerada exclusivamente masculina.
“A muchas de las muchachas les gusta porque aquí pueden liberar la energía y el estrés. Además, suelen ser muy coordinadas y aprenden los movimientos con bastante facilidad”, comentó.
Una de ellas es Samara Lizeth García Ortiz, estudiante de segundo semestre de la Licenciatura en Contaduría, quien conoció el espacio gracias a la recomendación de una amiga. Aunque ya contaba con un año y medio de experiencia en este deporte, hace tres semanas decidió continuar su entrenamiento dentro de la Universidad.
“Una amiga que estudiaba aquí me contó que había boxeo. Como yo ya había entrenado antes, me animé a venir y seguir practicándolo”, relató.
Para Samara, ponerse los guantes después de clases no representa una carga adicional, sino una oportunidad para recobrar el ánimo.
“Siento que me ayuda a tener mucha energía, me activa y me permite sacar la adrenalina”, expresó.
Aunque la mayoría de los asistentes practica con fines recreativos, quienes muestran interés y aptitudes para competir pueden recibir una preparación más especializada. Algunos estudiantes que ya contaban con experiencia han participado en encuentros locales y competencias externas.
Entre los alumnos entrenados por el “Parka” se encuentra David Gutiérrez, quien en 2021 se convirtió en campeón nacional dentro de la Federación Mexicana de Boxeo mientras cursaba sus estudios universitarios.
Sin embargo, para comenzar no se necesita tener experiencia, intención de competir ni habilidades desarrolladas. Basta con acercarse, conocer la disciplina y estar dispuesto a aprender a su propio ritmo.
Samara invita especialmente a otras jóvenes a dejar atrás los prejuicios y probar un deporte que exige esfuerzo, pero que también fortalece la confianza.

“Es un deporte increíble. Mucha gente todavía dice que es solamente para hombres, pero no es así: cualquiera puede practicarlo. Requiere mucha energía, pero está muy padre”, concluyó con una sonrisa Samara Lizeth García Ortiz.
En el sótano del Complejo Deportivo no todos entrenan para convertirse en peleadores. Algunos llegan para mejorar su condición física; otros, para despejar la mente después de clases. Pero todos descubren que, frente al costal, cada golpe puede convertirse en una forma saludable de recuperar energía, dejar atrás el estrés y enfrentar con mayor ánimo el siguiente desafío.




