La conferencia inaugural del 6.° Congreso Internacional de Ciencias Jurídicas estuvo a cargo de la maestra Magda Marcela Herrera Sandoval, presidenta del Tribunal Superior de Justicia. El título de su conferencia magistral fue “El poder de juzgar: la responsabilidad de decidir sobre la vida de los demás”.
Ante autoridades universitarias, docentes, estudiantes e interesados en el tema, la magistrada señaló que el ámbito jurídico ha cambiado considerablemente, particularmente tras la reforma judicial, que dio paso, por primera vez en México, a elecciones para designar a personas juzgadoras del Poder Judicial de la Federación.
A un año de este proceso, Herrera Sandoval consideró pertinente abordar los desafíos que han surgido a partir de esta transformación en uno de los tres poderes del Estado mexicano.
Señaló que, al emitir una sentencia, las personas juzgadoras no solamente firman un documento, sino que tienen en sus manos la posibilidad de transformar, positiva o negativamente, la vida de una persona, una familia o incluso una comunidad.
Aunque abogados y magistrados pueden estar familiarizados con las instancias encargadas de las funciones del Poder Judicial, la ponente destacó la importancia de dimensionar lo que sus decisiones representan para el resto de la población, especialmente para quienes deben enfrentar un proceso jurídico.
“Para aquellas personas, muchas veces, es la situación más difícil que pueden pasar en su vida. Y esto es bien fundamental porque es un reto que nosotros tenemos como personas juzgadoras al momento de impartir justicia”, expresó.
Agregó que uno de los principios fundamentales del Poder Judicial es procurar una justicia cercana, “de la justicia de calidad, y, sobre todo, de la justicia humana”.
Por ello, la magistrada remarcó la importancia de comprender a las personas que acuden al Poder Judicial en busca de una respuesta ante situaciones en las que consideran que sus derechos han sido vulnerados.
Asimismo, señaló que la aplicación de la ley debe estar orientada a resolver los conflictos, sin sustituir el rigor jurídico por simpatías, emociones, prejuicios o preferencias. En cambio, debe acompañarse de la comprensión de la realidad humana que existe detrás de cada caso.
“Esto consiste en aplicar el derecho de forma rigurosa, y comprender también la realidad humana. Y esto, sobre todo, en asumir las responsabilidades, nosotros como personas juzgadoras, sobre las consecuencias que puede llegar a tener”, puntualizó.
Durante su conferencia, Magda Marcela Herrera Sandoval invitó a reflexionar sobre el alcance de las decisiones judiciales y la responsabilidad que implica impartir justicia. Más allá de la aplicación de la ley, cada resolución tiene consecuencias en la vida de las personas, por lo que el reto de quienes juzgan consiste en actuar con rigor jurídico, responsabilidad y sensibilidad ante las circunstancias humanas que hay detrás de cada caso.




