La ciencia y la comunidad convergen en los espacios sociales dando lugar a proyectos que benefician a la sociedad. En algún momento ha surgido la pregunta “¿qué debo hacer con los medicamentos caducos que tengo en casa?”. A partir de esta inquietud nace el proyecto PIISO titulado “La silente amenaza de los medicamentos caducos, estrategias para un futuro saludable”. Cuyo objetivo es conocer cuál es el estatus que guarda la disposición de los medicamentos caducos en Ciudad Juárez.
Este proyecto coordinado por la doctora Brenda Lizbeth Estrada Capetillo y el doctor Emanuel Orta Emmanuel Orta Zavalza, profesores investigadores de esta universidad. La actividad inició el septiembre de 2024, fecha en la que no preveían hallazgos relevantes relacionados a la recolección y la promoción de la cultura de la eliminación de medicamentos caducos.

Como parte de su labor, los investigadores han oganziado talleres durante marzo y septiembre en el marco del Día de la Tierra y el Día del Farmacéutico, por ello se invita a la comunidad a participar el próximo 28 de marzo de 2026 en el Centro Comunitario, donde se realizará el Taller de Medicamentos Caducos, abierto al público en general.
En el evento se contemplan dinámicas lúdicas de aprendizaje, recursos audiovisuales y charlas informativas para los asistentes.
Las actividades actuales son el resultado de un arduo trabajo. “Empezamos a hacer unas encuestas y una primera campaña de intervención comunitaria.
A partir de ellas, dejamos un contenedor para recepción de medicamento caduco, debidamente etiquetado y platicamos con los médicos del Centro Comunitario para informarles acerca de nuestro objetivo, y sobre todo, de cómo manejaríamos el contenedor”, indicó Estrada Capetillo.
El contenedor establecido en el Centro Comunitario no solo fue una caja en donde se colocaban residuos, sino un espacio designado del cual la comunidad se beneficia. Su objetivo es mucho más profundo: el proyecto permite que los medicamentos no terminen en el drenaje o basureros, evita la automedicación y que se comercialicen informalmente, lo que representa un peligro.

Los medicamentos caducos se definen como aquellos que hayan excedido su fecha de caducidad. Los coordinadores indicaron que únicamente se aceptaban medicinas sólidas. “Es lo que está en nuestras manos poder procesar para obtener información general del medicamento”, enfatizó Estrada.
Hasta el momento el proyecto ha alcanzado el Centro Comunitario y el Instituto de Ciencias Biomédicas, donde en años anteriores se realizó una campaña. Además, existe otro espacio externo a la universidad como parte de esta actividad: el Museo Regional de San Agustín, ubicado en el Valle de Juárez. Arturo Herrera Robles, subdirector de Responsabilidad Social, afirmó que mantienen una colaboración activa en la que ambas partes promueven el correcto desecho de medicamentos caducos. “Es importante que la comunidad sepa a dónde acudir y los posibles riesgos”, compartió Herrera Robles. La colaboración es la prueba de que este es un proyecto que participan diversas áreas de la universidad, combinando la ciencia con el trabajo comunitario.
El coordinador Orta Zavalza mencionó que la integración del Museo Regional San Agustín tiene la intención de llegar a más áreas de la comunidad, sobre todo a los lugares en los que es más inaccesibles.
La respuesta en el Centro Comunitario
Ante el proyecto y los talleres, la comunidad ha respondido positivamente. Los comentarios van encaminados principalmente en el sentido de que no había información de a dónde llevar el medicamento, por ello al conocer esta iniciativa la sociedad ha decidido participar.
“Nuestros usuarios han manifestado que es un programa útil, puesto que la mayoría de las personas no sabe qué hacer con sus medicamentos. Y representan, de acuerdo a las encuestas que hemos analizado, un riesgo. Ellos lo ven como un riesgo potencial para el medio ambiente, más que un riesgo para la salud”, indicó el doctor Orta Zavalza.
Los resultados han sorprendido a los investigadores, pues el interés principal de las personas se centra en dónde desechar los residuos para liberar espacio o no tener basura en casa. Mencionan que esta respuesta fue una grata sorpresa, ya que en México “la gente tiene mayor reserva a arrojar cosas al drenaje”, puntualizó Orta.
El Centro Comunitario representa una oportunidad para alcanzar regiones lejanas a la mancha urbana central. Es aquí en donde se pueden realizar campañas focalizadas y educativas, y en donde existen poblaciones de diversas edades las que acuden. El proyecto PIISO “La silente amenaza de los medicamentos caducos, estrategias para un futuro saludable” cumple el papel de un ligero intermediario para alcanzar a fomentar la cultura de la eliminación de medicamento caduco.
La visión en el futuro
Desde el inicio la doctora Estrada y el doctor Orta tuvieron en mente que su proyecto sea considerado como una respuesta piloto ante las autoridades de la Dirección de Ecología o del Gobierno Municipal. “Lo que buscamos es que se centre en toda la ciudad, por ello nuestro proyecto recolecta evidencia para que luego lo pueda retomar una institución que se pueda dedicar exclusivamente a recolectar el medicamento caduco”, señaló Estrada.
El doctor Orta Zavalza menciona que tienen las herramientas para seguir fomentando el proyecto. “Considero que es el puente para crear una política pública que realmente se implemente y que sea funcional, puesto que las instituciones tienen la capacidad y recursos para incidir de forma positiva en la población”.




