La ciencia y la innovación no siempre nacen en grandes laboratorios industriales. A veces comienzan en un aula universitaria, frente a una computadora, con una idea clara y una pregunta poderosa: ¿cómo podemos mejorar lo que ya existe?
Ese fue el punto de partida de Juan Ponce Calderón, estudiante del noveno semestre de Ingeniería en Aeronáutica del Instituto de Ingeniería y Tecnología de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (IIT-UACJ), quien recientemente recibió una patente por un proyecto enfocado en uno de los sectores más importantes del país: la agricultura.
Su trabajo, que ya forma parte del acervo de patentes de la UACJ, consiste en el diseño industrial de una aeronave híbrida no tripulada, pensada específicamente para el riego aéreo de cultivos, combinando tecnologías de ala fija y ala rotativa.
“Nos centramos principalmente en este sector por la importancia que tiene en el estado y, por supuesto, a lo largo de todo el país. El proyecto se trabajó a lo largo de los últimos dos semestres y hoy ya forma parte de las patentes de la universidad”, explica Juan Ponce.
La ficha técnica del proyecto fue publicada el 2 de septiembre en la página del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), luego de haber superado los exámenes de forma y de fondo, pasos fundamentales dentro del proceso de protección intelectual.
Durante el desarrollo del proyecto, el estudiante utilizó tecnologías de diseño asistido por computadora (CAD), específicamente el software SolidWorks Academic, para modelar y analizar la aeronave. El objetivo: crear una aeronave no tripulada capaz de mejorar los procesos de riego, aprovechando las ventajas aerodinámicas y operativas de distintos tipos de aeronaves.
“Actualmente existen tecnologías enfocadas al riego agrícola, tanto con aeronaves tripuladas de ala fija como de ala rotativa. Nosotros identificamos tres áreas: la fija, la rotativa y una tercera opción híbrida, que mezcla ambas tecnologías”, detalla.
Esta combinación permitiría una mayor eficiencia operativa, mejor maniobrabilidad y un uso más inteligente de los recursos, elementos clave en un contexto donde el agua y el tiempo son cada vez más valiosos.
La elección del sector agrícola no fue casual. Chihuahua es uno de los estados con mayor producción de algodón hueso, nuez, chile verde y manzana, entre otros cultivos estratégicos.
Si bien el proyecto se encuentra actualmente como diseño industrial, ya se tiene planeado avanzar hacia el desarrollo estructural, el análisis aerodinámico y la validación técnica, con la meta de transformar el modelo digital en un prototipo funcional.

“La idea es pasar de la computadora a la vida real y ponerlo en funcionamiento”, afirma.
Una patente es un título de propiedad otorgado por el Estado que concede al inventor el derecho exclusivo de explotar comercialmente su creación por un tiempo determinado, generalmente 20 años. A cambio, el inventor hace pública la información técnica para contribuir al avance tecnológico global.
Para un estudiante universitario, añade, una patente transforma un proyecto académico en un activo real, con potencial de impacto social y económico.
Sobre la posibilidad de llevar el proyecto a una aplicación concreta, el doctor Arturo Paz Pérez, profesor investigador del Departamento de Ingeniería Industrial y Manufactura, en el IIT, quien acompañó a Ponce Calderón en este proceso, señala que el siguiente reto es obtener capital y equipamiento especializado, como sensores, cámaras y sistemas avanzados, cuyo costo es elevado.
“Ya contamos con una patente anterior, en la que los estudiantes participaron como colaboradores. Esa llegó hasta el nivel de prototipo, con pruebas en laboratorio y en campos controlados. Con esta patente sucederá algo similar: se desarrollará el prototipo bajo ciertos estándares de calidad, aunque no todavía para producción industrial”, concluye.
Diseñadores:
Arturo Paz Pérez
Juan Ponce Calderón
Francesco José García Luna
Humberto García Castellanos
Mario Alberto García Ramírez
Orfil González Reynoso




