Con el propósito de reflexionar sobre la violencia que atraviesa las experiencias de los hombres y las posibilidades de construir relaciones desde una cultura de paz, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) realizó el taller Masculinidades Libres de Violencia.
La actividad se llevó a cabo este jueves 5 de noviembre, a las 16:00 horas, en el Edificio T del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA), con una invitación abierta a estudiantes de este campus.

El taller estuvo a cargo de Carlos Adrián Fuentes Quintero, estudiante de la Maestría en Psicoterapia Humanista y Educación para la Paz, quien, previo al encuentro, explicó:
“Con este taller buscamos reflexionar sobre cómo la violencia está permeando en los hombres y qué podemos hacer al respecto. Es un tema que nos atañe a todos, no únicamente a los hombres ni solo en un contexto de psicoterapia; se trata de cómo podemos convivir a través de una cultura de paz”, compartió.
Al hablar de las formas de violencia que enfrentan los hombres, señaló que éstas pueden relacionarse con la desensibilización y con las exigencias constantes de su entorno, sin que encuentren una satisfacción a cambio, una experiencia que describió como “un hambre perpetua”.
Frente a ello, destacó la importancia de reconocer estas condiciones y generar espacios donde la expresión de las emociones encuentre apertura y aceptación.
“Primero, debemos reconocerlo y, después, empezar a crear espacios que permitan esa sensibilización, donde haya apertura y no rechazo. A veces, cuando un hombre se sensibiliza, su propio contexto lo rechaza. Existe la idea de que los hombres no pueden llorar y, cuando se combate, aparece otra barrera: ‘Sí puedes llorar, pero no conmigo, porque me incomoda’”, explicó.
Fuentes Quintero subrayó la pertinencia de acercar esta reflexión a la comunidad estudiantil, cuyos integrantes podrán intervenir en entornos educativos y formativos para contribuir a prevenir que los hombres permanezcan o recaigan en círculos de violencia.
Desde esta perspectiva, el taller planteó la necesidad de acompañar la sensibilización con espacios de escucha y aceptación, como parte de una convivencia universitaria orientada al respeto y la cultura de paz.





