Rescatar fauna silvestre no es mover animales, es manejar el riesgo, legalidad, bienestar y territorio
¿Qué deben hacer los estudiantes y profesionales de la medicina veterinaria al encontrarse con un ejemplar de fauna silvestre? Esta pregunta abrió la conferencia “Rescate, rehabilitación y reubicación de fauna silvestre. Criterios veterinarios, logísticos y legales”, impartida a estudiantes del programa de Médico Veterinario Zootecnista de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Ciudad Juárez, una frontera caracterizada por el clima extremo y una población extensa, alberga dinámicas cautivadoras en la naturaleza. Sin embargo, ante el crecimiento demográfico y del uso del suelo desmedido se han derivado dificultades en relación con la fauna silvestre y su interacción con el ser humano.
Ante la problemática se impartió la conferencia “Rescate, rehabilitación y reubicación de fauna silvestre. Criterios veterinarios, logísticos y legales”, para abrir un diálogo con estudiantes del programa de Médico Veterinario Zootecnista. El cuestionamiento «¿qué es lo que los estudiantes y profesionales veterinarios deben hacer al encontrarse a una especie de fauna silvestre?» fue la premisa que se planteó en la ponencia para dar paso a la concientizacion y acciones puntuales que se pueden aprender desde las aulas.
Esta charla se llevó a cabo en el Centro Cultural Universitario (CUU), como parte del 50 aniversario del programa de Medico Veterinario Zootecnista.
«Rescatar significa tomar decisiones seguras, legales y útiles para la fauna y para nuestra comunidad”, destacó el Médico Veterinario Zootecnista (MVZ) Rafael Iván Coronado Rojo, especialista en fauna silvestre de la región, y fundador del Proyecto Artemisa para el rescate, rehabilitación y reubicación.
El MVZ enlistó temas que involucran este tipo de prácticas con la fauna silvestre de la región. En primera instancia destacó que el contexto urbano se ha visto afectado por la organización desmedida acerca del crecimiento de la ciudad.
El marco legal representa una medida de suma importancia para que dichas prácticas se realicen con seguridad. En este sentido, el ámbito federal, estatal, municipal y técnico serán las piezas clave para que el profesional veterinario piense cómo manejar una situación de riesgo con un animal salvaje. “La Ley General de Vida Silvestre será su decálogo si quieren especializarse en esta área. Las buenas intenciones no sustituyen los permisos, ni la competencia legal”, señaló.
Como tercer punto clave explicó que la operación rescate conlleva el reporte triage, identificación de la autoridad correspondiente, captura, estabilización, rehabilitación, reubicación y monitoreo de una especie. “Nosotros como médicos debemos tener una logística, bioseguridad, captura y transporte. Tenemos la obligación de realizar un rescate crítico, clínico y ecológicamente”.

“No todos los veterinarios pueden atender a la fauna silvestre, deben tener un permiso y cédula para manejar estos casos”
MVZ Rafael Iván Coronado Rojo
El contexto de nuestra frontera: Ciudad Juárez
Esta ciudad fronteriza ubicada dentro del desierto ha permitido que su ubicación albergue una gran biodiversidad porque es un punto de encuentro en el que migran muchas especies no solo de México, sino de otros países. “Por ello los que comentan que el desierto no tiene vida es porque lo desconocen”, señaló Coronado Rojo.
Ante los casos de animales en viviendas, comercios o calles, la sociedad percibe que invaden los espacios del ser humano. Sin embargo, lo correcto es conocer que la fauna urbana no invade, sino que responde a estímulos como alimentos, refugio, agua o pérdida de su hábitat con el crecimiento urbano. Este concepto conlleva la expansión no solo de la población, también de un patrón espacial, infraestructura y el uso de suelo.
En nuestra frontera es posible presenciar especies como serpientes de cascabel, culebras, tortugas, lagartijas, coyotes, zorros, mapaches, palomas, ardillas, liebres y rapaces. Y ante el avistamiento de estas es importante que especialistas y la población en general no acuda al miedo para activar una falsa alarma.
“El contexto social e histórico influye en la forma en la que la sociedad crece en el espacio u población”.
El conflicto fauna-ciudad se ha construido gracias a las diversas dinámicas entre la sociedad y los animales. El acceso que tiene la fauna a espacios que utiliza el humano pueden representar peligro para el entorno natural. “Por ejemplo, si un coyote con rabia muerde a un perro es posible que se comience a expandir la enfermedad”.
El rescate y reubicación de fauna silvestre implica una extensa planificación, trabajar en equipo, documentación y profesionalismo para saber cuándo actuar y de qué forma.
El MVZ Rafael Iván Coronado Rojo exhortó a los alumnos a analizar posibles planes ante una situación de este tipo, capacitarse, investigar, comunicar y vincular la información de esta temática. Finalizó esta charla destacando a los alumnos que “rescatar fauna silvestre no es mover animales, es manejar el riesgo, legalidad, bienestar y territorio”.





